jueves, 8 de noviembre de 2012

QUE TRATA DE LAS CASUALIDADES O LA ALINEACIÓN DE LOS PLANETAS

La mayoría sabréis, si me conocéis, que me encantan las casualidades. También debo decir, que, normalmente, estoy rodeado de ellas. No sé si ellas me buscan a mi o si soy yo, que no paro de encontrarlas. 
El sábado salí de fiesta, porque como sabemos, las casualidades no vienen a buscarte a casa, se encuentran ahí fuera, en la lluvia. Y ahí es donde fuimos, bajo la lluvia por las calles de Madrid, un amigo y yo. Entramos en unos bares buscando el mejor sitio para resguardarnos y a su vez, escuchar algo de buena música. Encontramos el lugar, una discoteca con música indie que nos ofreció un buen plan. 
La noche iba transcurriendo tranquilamente, música, mucha gente y sin ningún altercado de gravedad. Salimos a que mi amigo fumara, porque todo el mundo sabe, que las casualidades vienen a pedir fuego o a veces, a pedir algún cigarrillo. No fue el caso, la casualidad estaba dentro de ese enorme recinto de luces. Volvimos a entrar y allí vi a mi casualidad. Tuve que mirar dos veces, porque pensé creí estar equivocado pero no. 
Cabeza rapada, estatura media, y chaqueta azul marino. La misma chaqueta azul marino que hacía dos años. Me dirigí a él.

-Excuse moi, tu es français? - Disculpa, ¿eres francés?
-¿Arald? ¡Arald!
(abrazo [...] continúa la conversación)

David, un chico de la mismísima ciudad de Besançon. Francés como la baguette y el queso brie, estaba en la misma discoteca que yo, una lluviosa noche de noviembre en una ciudad a kilómetros de distancia de nuestras respectivas casas. Habíamos perdido el contacto durante este último año y aquí lo ves, estudiando este curso en Madrid.

Podéis llamarlo como queráis, pero a mi me gusta llamarlo casualidad. 

domingo, 4 de noviembre de 2012

QUE TRATA DE LAS SEMANAS PREVIAS AL COMIENZO DEL MÁSTER O DE LA LIBERTAD EN ESTADO PURO

Las primeras semanas en Madrid se podrían definir mediante dos figuras antitéticas: descubrimiento y reencuentro. 
La primera de estas ideas está clara, así que pasemos directamente a la segunda. 
Reencuentro es una palabra que me encanta, porque en sí misma conlleva la fugacidad del acto y la importancia de éste. Estas primeras semanas reencontré a mucha gente que llevaba tiempo sin ver. Virginia, hasta que se fue a trabajar a la Reunión, y Andrés Alacid, amigos del Erasmus, Luis, amigos de Óscar (amigo del Erasmus) y el propio öscar y Marta que me secuestraron una semana. 

Llegaron una mañana con la furgoneta de Marta cargada y me propusieron acompañarles a Barcelona para prepararse de nuevo para su nueva aventura. Yo no tuve que pensar demasiado y cogimos carretera esa misma tarde. Echaba tanto de menos viajar por carretera que el trayecto de cerca de 6 horas se me pasó volando. Llegamos pasada la media noche a Barcelona y dormimos en casa de Marta. 
Recuerdo que nos paramos en una gasolinera a descansar y mientras compraban provisiones para el viaje yo me monté en el longboard de Óscar, con los pies descalzos y sin camiseta. No hacía frío, para nada, y la ligera brisa que corría a aquella hora unida a la velocidad que alcanzaba ese cacharro hicieron que sintiera un sentimiento de libertad absoluto. No sé si habéis tenido alguna vez una sensación similar, pero el contacto de los pies descalzos con el asfalto y el aire fresco en la cara me sacó una sonrisa. 
La semana que pasamos en Barcelona me sirvió muchísimo para darme cuenta de muchas cosas, una de ellas, que nada había cambiado entre nosotros y que sin duda, son personas que nunca se irán de mi vida. 
Tuve la misma sensación al ver a Teresa (amiga de París), que actualmente está estudiando en Barcelona. Nos vimos dos días esa semana y parecía que nos habíamos visto el día anterior. La vi perfecta, radiante, como siempre y eso me encantó. 

Me compré un longboard, bajo la insistencia de Óscar y Marta, (los que me conozcáis sabréis que no fue tanta insistencia) y recorrimos las calles de la capital catalana como si fuera nuestra. Qué sensación, los tres montados sobre nuestras tablas, mirándonos y sintiendo que cada uno de nosotros sentía lo mismo. 
Fue una gran semana, sin duda lo fue. Volví el sábado por la noche en un tren nocturno. Nunca había viajado en el camarote de un tren, y también fue una gran experiencia. 
Pasaron unos días y Óscar volvió a Madrid, coincidiendo con la visita de Kurai y Juan. Marta también llegó, solo un día, luego se marcharía con Óscar a la Guayana Francesa, pero nos bastó para darnos el hasta luego rutinario hasta Navidad.

Poco más tarde empezaría las clases del máster, pero aún no habían terminado mis vacaciones.

sábado, 3 de noviembre de 2012

QUE TRATA DE TODO UN POCO Y DE NADA EN PARTICULAR

Aquel día, el día que llegué a la capital, hacía un sol radiante, como el de las doce del mediodía de Agosto en una playa de la isla, pero era día 11 de Septiembre y en la gran explanada interior de la península Ibérica. Hoy no, hoy llueve.
Llegué tranquilo y aliviado al tener un lugar donde dormir aquella noche, y las que le seguirían hasta hoy. Un piso al lado del famosísimo Parque del Retiro, con todas las comodidades y por un precio razonable teniendo en cuenta dónde y cómo se encontraba. 
Los primeros días, como es de imaginar, pasaron como una ligera brisa y sin apenas darme cuenta de que se me escurrían de las manos las primeras y mejores horas en este nuevo lugar, cuando todo es desconocido y todo te impresiona. Ahora no, ahora las calles son reconocibles, mi orientación cada día es más buena y las primeras sorpresas se convierten en primeros recuerdos. 
Cuando has empezado tu vida cuatro veces llegas a conclusiones que no llegarías en situaciones normales. El lugar, como mero espacio no tiene importancia, puede tratarse de la mejor o la peor ciudad del mundo, lo realmente importante es la gente que conoces en ella y las relaciones que vas entrelazando ahí. El espacio es sólo una línea más en la que trazamos nuestra vida, pero de esa línea van colgando personas, que al fin y al cabo, es lo más importante.
Madrid empezó bien al respecto.
Pero esa historia vendrá más adelante. 

martes, 4 de septiembre de 2012

QUE TRATA DE LOS ÚLTIMOS PREPARATIVOS ANTES DE PARTIR DE NUEVO.

Esta semana estoy de vacaciones. Vacaciones que se prolongan hasta el fin de contrato, así que se puede decir que ya terminé en mi curro de verano. Ahora mismo estoy realmente aliviado, porque esta vez lo tengo todo bajo control. Este año, al ser ya una persona respetable y licenciada, no tengo exámenes en Septiembre, si a eso le añadimos que tengo una semana completa para preparar mi partida, entenderéis que me sienta como me siento.

A pesar de tener toda la semana libre no os penséis que no tengo cosas que hacer, porque sí. En mi lista de cosas pendientes antes de salir de la isla se encuentran cosas como: pasar la ITV al coche, apuntarme al paro y despedirme de todo el mundo. Ésta última, como imagináis va a ser la más chunga de llevar a cabo. Me encantaría despedirme de todo el mundo, pero es imposible.

Finalmente ya he comprado el billete para día 11 de Septiembre. Así que me quedan 7 días rodeado de mar.

Comienza la cuenta atrás.

jueves, 30 de agosto de 2012

QUE TRATA DE LO QUE SUPONDRÍA VOLAR UN 11 DE SEPTIEMBRE

Todavía no he comprado el billete a Madrid y se supone que en menos de dos semanas tengo que estar allí viviendo.
Mi contrato de trabajo termina el 8 de septiembre, aunque me acaban de informar de que mañana es mi último día, ya que me deben vacaciones, por lo tanto, tengo una semana libre en Mallorca. La cuestión es que tengo que arreglar todo el papeleo y hasta el 8 no tendré nada del curro, así que por lo pronto hasta el 11 de septiembre no podría pillar un avión.

Nunca he sido supersticioso, pero viajar un 11 de septiembre va mucho más allá. Si he de ser sincero, me apetece que sea ese día. ¿Tentar a la suerte? Posiblemente. ¿Chorrada máxima? Por supuesto.



jueves, 23 de agosto de 2012

QUE HABLA DE DÓNDE VIVIRÉ Y QUÉ COSAS SE ENCUENTRAN EN SU PERÍMETRO.

Hoy, después de haber descansado del viaje de ayer y de trabajar esta mañana puedo decir que ya tengo piso en Madrid.

Está situado en la calle de Narváez, en el distrito del Retiro, en el barrio Ibiza. La calle es bastante principal, de doble sentido y con grandes edificios de viviendas, edificios comerciales y demás. Dispone de tres bocas de metro a prácticamente 5 min. cada una. La primera, metro Ibiza (línea 9), la segunda, Goya (líneas 2 y 4) y la tercera, O'Donell (línea 6). Para que os hagáis una idea estoy a unos 20 minutos andando de la Puerta del Sol, en metro, desde Goya, ya ni os cuento.



Por lo que pude ver, es un barrio bastante tranquilo con todas las comodidades que puedas imaginar y muy cerca de todo, tanto por la cantidad de líneas de metro que dispone como para ir andando. Las líneas de bus de la EMT también son frecuentes, incluso los llamados búhos (autobuses nocturnos) pasan por esta zona regularmente. 

El parque del Retiro es la atracción más relevante de la zona y más en el tiempo que llegaré, ya que todavía habrá buen clima. 1,18km² de paz y tranquilidad.

Ardilla en el Parque del Retiro

En el otro lado del parque podemos encontrar el museo del Prado y el Jardín Botánico. En el norte del parque, la Cibeles y la Puerta de Alcalá. El Palacio de los Deportes está a escasos minutos y también puede ser una zona interesante. Vamos, como zona es perfecta.

El piso se compone de 3 habitaciones individuales, un salón, un baño y una cocina. Es un 4to piso con ascensor, pequeño pero totalmente reformado, con calefacción central, aire acondicionado, suelo de parquet y alguna que otra tontería más. Ya actualizaré con fotos cuando vuelva.

Ahora sólo falta llegar y disfrutar.
Agur!

martes, 21 de agosto de 2012

QUE HABLA DE LA NOCHE PREVIA A LA VISITA PREVIA DE MI NUEVO APARTAMENTO


Estoy sin dormir. En el aeropuerto de Palma esperando para embarcar. Con mi madre al lado y con un sueño terrible.
Como sabéis vivo entre aviones y escalas. Y desde el comienzo de los tiempos me acostumbré a los vuelos y a todo lo que esto conlleva. No soy de las personas que permanecen despiertas la noche anterior por culpa del miedo a volar o algo por el estilo, pero hoy, ha sido una excepción. El miedo a volar lo superé hace mucho, pero los nervios de ver que mi nueva vida empieza no consigo frenarlos.  La cuestión es que debería estar más que acostumbrado a ello, pero, esta vez, tengo pánico a llegar a Madrid y no encontrarme con lo que espero.

Sé que de un modo u otro, todo saldrá bien, pero hoy, ya no duermo.